DÉJALA QUE LLORE ¿EN SERIO?

Cuando fui a recoger a Narnia me dijeron que la dejara llorar si extrañaba por las noches; que la encerrase en otra zona del hogar y no le abriera bajo ningún concepto, ya que con eso sólo reforzaría la conducta.

 

Por aquellas no sabía tanto de educación canina y lo que se conocía por entonces como entrenamiento en positivo resultaba no ser tan natural como parecía. Así que viajé al Pais Vasco para recoger a una hembra de Crestado Chino a la que decidí ponerle el nombre de Narnia, un ser vivo que, para mí, se convertiría en una compañera mágica e incomparable. 

 

Aunque en las primeras horas se mostró desconfiada, en muy poco tiempo comenzamos a jugar y a disfrutar del escenario en el que nos encontrábamos. Sin embargo, cuando llegó la noche, sucedió lo esperado, Narnia comenzaba a echar de menos su hogar. En ese momento recordé lo que me habían dicho: "déjala en otra zona de la casa y, si llora, no le abras la puerta". 

 

¿La verdad?

 

No les hice ni caso... y no me hizo falta verla llorar... fue suficiente con ver su cara para saber que tenía que echar el colchón al suelo y permitirle dormir conmigo si eso era lo que necesitaba; y eso fue exactamente lo que hizo, se subió con sus patitas minúsculas al colchón y durmió acurrucada en mi cuello durante gran parte de la noche. El colchón se quedó en el suelo durante varios días, los suficientes para que pudiera subir y bajar por su cuenta de la cama. 

 

Así que, si tu cachorro llora por la noche, no lo ignores, empatiza y ayúdale. 

 

Aunque un cachorro puede llorar por diferentes factores (alimentación, ruidos, temperatura inadecuada, falta o exceso de estimulación...), normalmente, esto suele ocurrir porque cuando el cachorro llega al hogar necesita un periodo que le permita adaptarse a su nueva vida, siendo nuestro objetivo fundamental el de darle confianza y hacer que se sienta seguro a nuestro lado; por lo tanto, si llora o si está triste cuando llega la noche, debes entender que es algo natural, así que lo mejor será que le ayudemos en un proceso tan delicado.

 

A continuación, te dejo algunos Uliconsejos básicos:

 

- No lo encierres en otra habitación, esto solo hará que aumente su estrés y que se sienta más inseguro. Recuerda que los perros son animales sociales que necesitan y disfrutan de nuestra compañía, así que si queremos enseñarle a gestionar nuestra ausencia debemos hacerlo de forma progresiva, y nunca de forma abrupta desde el primer día.

 

- Es probable que al principio no sepa subirse a la cama, así que si no quieres echar el colchón al suelo o tu idea es que nunca llegue a subirse a la cama, coloca una camita a tu lado con alguna tela que contenga tu olor o el de su camada, de forma que pueda estar en contacto con tu mano y tener un contacto visual contigo. 

 

- Si, como yo, optas por la opción de echar el colchón al suelo o de utilizar unas escaleras caninas que le permitan llegar a tu cama, ten en cuenta que puede hacerse pis por la noche, así que lo mejor será que pongas un cubrecolchón y algún empapador por si acaso.

 

- Hay una falsa creencia sobre dejar un reloj bajo su cama para que imite el corazón de su madre; yo esto no lo recomiendo, por un lado porque no está demostrado y, por otro, porque podría provocar justo lo contrario y que tu perro no descanse adecuadamente. 

 

Si posteriormente decides que quieres que el perro duerma en su camita y fuera de tu dormitorio (cosa que yo no aconsejo), tendrás tiempo en las próximas semanas para ir separando progresivamente la camita de la tuya, cuando el vínculo humano canino sea más fuerte y el cachorro se sienta más confiado para practicar ejercicios que fomenten la gestión de tu ausencia durante la noche.