Perros y bebés

Perros, embarazo y bebés: ¿son compatibles entre sí? ¿Es posible que bebés y perros tengan una buena relación? ¡Claro que sí! A continuación, te daré algunos uliconsejos para que bebés y perros convivan pacífica y amistosamente bajo el mismo techo.

 

Entrenamiento previo al parto

 

La sensibilidad de un perro le permite percibir los cambios propios de la etapa de embarazo, así que es imprescindible prepararlo con suficiente antelación para que pueda acostumbrarse sin problemas. Seguramente no te gustaría que tu amigo peludo se sintiera excluido o estresado, así que una buena idea es potenciar el vínculo entre ambas especies.

 

También hay que tener en cuenta que, durante la preparación para el parto, muchas veces prestamos una menor atención a nuestro compañero canino o cambiamos ciertas rutinas que pueden afectarle, por lo tanto, lo primero será organizarnos para que todos estos cambios no afecten a la estabilidad emocional del animal. Debes asegurarte de que el bienestar del animal esté completamente cubierto (en la página principal de esta misma web www.ulisesyargos.es, puedes obtener mi guía: el análisis del bienestar, de forma totalmente gratuita).

 

¡Te dejo algunos Uliconsejos para esta fase! 

 

1. Si el perro no cuenta con problemas comportamentales, antes de que se produzca el parto, comienza a practicar el paseo con el carrito, debes hacerlo de forma progresiva, sin que este objeto se convierta en algo desagradable para el animal. Para ello, puedes probar a rodearlo en casa de premios alimenticios, comenzar a moverlo mientras premias al perro por mantenerse cerca… y, posteriormente, comenzar la práctica de caminar al lado del carrito en el exterior. 

 

2. Muchas familias comienzan a prohibirle al perro la entrada en lo que será la habitación del bebé, esto es un error, ya que el animal debe ver a la nueva criatura como algo natural, un miembro más que debe fluir con el resto del núcleo familiar.

 

3. Elige una zona de la casa en la que sepas que el perro se siente cómodo y crea una zona de seguridad para él, este debe ser un lugar al que el perro tenga acceso y salida libre; de esta forma, cuando el bebé empiece a gatear y a andar, no podrá acceder; estaremos creando un espacio seguro para el perro y al que podrá recurrir cuando se sienta agobiado o nervioso.

 

4. Explícale a la familia y amistades que, cuando vengan a casa, deben seguir comportándose igual con el perro, tanto si vienen a ver a la madre embarazada como si la criatura ya está en casa; recuerda que si el perro comienza a sentirse desplazado, el estrés podría aumentar y el vínculo familiar debilitarse.

 

Acercamiento entre el perro y el bebé

 

Lo más importante cuando queremos que el perro acepte a otras especies con facilidad, será haber realizado una socialización adecuada. Esta se produce, principalmente, en el periodo crítico de socialización del perro y se cierra a los tres meses de edad, así que será fundamental que nuestro compañero canino haya experimentado una socialización adecuada de cachorro; por otro lado, es importante tener en cuenta que, los perros, no perciben a los bebés como a las personas adultas, por lo tanto, será importante que en esta etapa el animal conozca también a pequeñas personitas (siempre que estas aproximaciones sean positivas y adecuadas, claro). Además, debemos enserñar a los y las peques a relacionarse adecuadamente con nuestros compañeros caninos. 

 

¡Uliconsejos para el acercamiento!

 

 

 

1. Cuando os encontréis en el hospital, elige alguna prenda que se haya puesto el bebé para poder llevarla a casa y que el perro empiece a reconocer ese olor como algo familiar y positivo, puede ser una mantita o similares. Será importante que no dejemos esta prenda a merced del perro, ya que podría terminar utilizando esta como juguete y que consigamos justamente el objetivo contrario. Por lo tanto, simplemente se la daremos a oler en determinados momentos, e incluso después de que la haya olido, podemos darle premios alimenticios para aumentar esa asociación positiva.

 

2. La presentación debe hacerse cuando el perro esté relajado, por lo que una buena idea es darle un paseo previo, realizar algún circuito olfativo que reduzca el estrés… lo importante es que el perro no esté activado, ya que probablemente en esa presentación ya se produzca algún tipo de estrés. Otro truco puede ser realizar la presentación en una zona que sea conocida para el animal pero neutral para ambas especies, por ejemplo una zona tranquila y sin estímulos externos, en la que el perro suela pasear y en la que este no haya tenido experiencias desagradables. 

 

3. En esa presentación, aunque estemos centradas en realizar el acercamiento, lo primero será saludar nosotras al perro, de una forma tranquila y sin activar al animal, nuestra voz debe ser cálida y relajada, como siempre hemos hecho en ocasiones previas y alargando este saludo el tiempo que sea necesario hasta que el perro esté tranquilo, debemos tener en cuenta que lleva varios días sin vernos. 

 

4. Puesto que probablemente haremos el acercamiento en la calle, recordar lo que siempre he dicho y no me cansaré de decir, en todos los acercamientos, la correa debe estar floja, pero en este tipo de presentaciones, mucho más.

 

5. El acercamiento, será mejor que lo realicemos poniendo el capazo en el suelo, si se trata de un perro pequeño, o que nos sentemos en un banco si el perro es de tamaño grande; si lo hacemos con el bebé en brazos, el perro se pondrá más nervioso e intentará saltar para ver que tenemos en nuestros brazos; por lo tanto, lo ideal será que el perro esté más o menos a la misma altura que el bebé, siempre con supervisión y apoyándonos en refuerzos positivos y alimenticios. Tenemos que crear en la mente del animal que el bebé es un estímulo positivo, y que sólo suceden cosas buenas cuando se acerca a él. Dicho esto, es importante que si el perro se pone nervioso o hace algo que no nos gusta, no le regañemos, lo que podemos hacer es darle el comando de “quieto en echado”, siempre de forma alegre y relajada para que no identifique ese comando con algo malo, sino con otra forma de gestionar su estrés que nos permita romper la situación con naturalidad. Posteriormente, le premiaremos por haber realizado el comando. También podemos alejarnos tranquilamente mientras tiramos premios al suelo y el animal va saliendo de esa situación en la que se encuentra.

 

6. Otro uliconsejo muy útil es el de tener siempre premios a mano, de esa forma, cada vez que se acerque al bebé, podrás utilizarlos junto con el refuerzo social para que se siga creando esa asociación positiva

 

¡y no olvides supervisar los acercamientos y la relación que se está creando entre ambas especies, verás que en pocos días el perro comienza a aceptar al bebé como un miembro más de la familia!.

 

Por último, ten en cuenta que, si el perro tiene algún problema comportamental, debemos contactar con una persona especializada en el mundo del perro, ya que se juntarán diversos estímulos que serán complejos de trabajar si no se cuenta con una experiencia previa.