El cepillado

Junto con el baño, el cepillado es fundamental para evitar nudos y mantener una buena higiene. Además, cepillar el manto del perro lo hará lucir más bello y saludable, ya que su pelaje lucirá brillante y su piel estará libre de células muertas. Si a tu compañero peludo no le gusta demasiado, es normal que te preguntes cómo acostumbrarlo a esta rutina y cuál es la manera correcta de hacerlo. Si este es tu caso, no te preocupes ¡te lo cuento todo en este artículo!

 

¿Cómo acostumbrar al perro al cepillado?

 

La clave para que el perro se deje cepillar y que, de hecho, disfrute de la experiencia, es trabajar con el para que relacione esta actividad con sensaciones positivas. 

 

Debes comenzar por habituarlo a las caricias y ayudarlo a familiarizarse con el cepillo. Puedes recompensarlo con trocitos de su comida favorita cada que se acerque a oler o a inspeccionar este accesorio o, dejar el cepillo en el suelo y rodearlo con chuches para animarlo a que se acerque y lo olfatee.

 

Una vez que le haya perdido la aversión al cepillo, pásalo suavemente por su pelaje en los momentos del día en que esté más relajado, sin presionar y sin llegar a realizar un cepillado real. Es importante que lo hagas durante poco tiempo y sin apretar el cepillo contra su manto, además, conviene que mientras tanto esté recibiendo un refuerzo alimenticio, como pueden ser varios premios en el suelo, en una alfombra olfativa o en una lickimat. Después de unas cuantas sesiones, puedes comenzar a peinarlo con mucha delicadeza, manteniendo los refuerzos alimenticios durante el proceso. Por último, y con el paso del tiempo, realizaremos la misma acción pero a contrapelo. 

 

Además, intenta estar tranquila y relajada en las sesiones, de forma que puedas transmitirle ese mismo sentimiento a tu mascota.

 

¿Qué cepillos utilizo?

 Aunque hay diversos cepillos en base a las características del manto del perro, enumeraré tres tipos básicos y la periodicidad del cepillado:

 

- Pelo corto y fino. Dos o tres veces por semana, pásale un cepillo de cerdas de goma. Al ser muy suave, evitarás dañar su piel y arrancar accidentalmente sus pelitos.

 

- Pelo de largura y grosor medio. Será aconsejable que lo peines de cuatro a cinco veces por semana, con un cepillo de cerdas metálicas, finas, juntas y de puntas redondeadas.

 

- Pelo largo, grueso y denso. Necesitarás dos clases de cepillos, uno para peinarlo y cepillarlo, y el otro para desenredar su pelaje. El primero deberá ser de doble cara: con cerdas redondeadas y suaves por un lado, y con pelo sintético de mayor dureza por el reverso. El segundo es el modelo denominado peine rastrillo, que se caracteriza por tener dientes duros y separados entre sí. En este caso, se aconseja un peinado diario.

 

Por último, si utilizas un peine tipo furminator, recuerda que no puedes utilizarlo tan habitualmente como el resto de cepillos caninos.