Barfeando

 

La buena alimentación es indispensable para que tu perro sea feliz y se mantenga saludable. No se trata de darle pienso de la mejor calidad, necesita alimento natural, variado y nutritivo. Esta es la esencia del movimiento BARF. Si quieres saber más, sigue leyendo:

 

¿En qué consiste?

 

Básicamente, es un programa de alimentación canina que consiste en suministrar a tu perro cinco clases de productos naturales en porcentajes más o menos específicos. Veamos cuáles son las proporciones recomendadas y algunos ejemplos para cada grupo:

 

Huesos carnosos (50%). Como pueden ser alas, carcasa y cuello de pollo, costillas de cerdo y de ternera.

Carne sin hueso o pescado (30%). Por ejemplo Buey, conejo, cordero, pollo, mero, merluza, salmón y sardina.

Vísceras (10%). El 5% debe ser hígado. El 5% restante puede ser corazón, pulmón, riñones.

Verdura (5%). Un ejemplo son las zanahorias, el pimiento, el tomate y el pepino.

Fruta (5%). Puedes usar albaricoque, manzana, naranja, pera y plátano entre otros.

 

Ten presente que, aunque los perros digieren perfectamente la carne cruda, esta debe congelarse previamente. De esta forma, evitarás que se desarrollen giardias, coccidiosis, anisakis y otro tipo de parásitos en el sistema digestivo de tu mascota.

 

¿Cómo calcular la ración diaria?

 

Para que la alimentación canina sea equilibrada se debe tener en cuenta, sobre todo, el tamaño, la raza, la edad y la actividad física del animal. Además, se calcula de acuerdo con su peso corporal. Los perros más jóvenes y aquellos que realizan mucho ejercicio suelen requerir más alimento con relación a su peso. Así, mientras que un perro senior podría necesitar un 2% de su peso, un perro que realiza mucho ejercicio podría llegar hasta un 4%. Por ejemplo, a un ejemplar adulto de cuarenta kilos que realiza poca actividad le bastará con un 2% de su peso (aproximadamente, 800 gramos).

 

Si quieres saber más de este tipo de nutrición, te recomiendo el libro de Verónica Vincent: Dieta BARF para perros.