Positivizar el Bozal

El bozal es un accesorio exigido por diversos países como medida de seguridad para diversas razas de perros consideradas peligrosas, y también para todos los perros que deseen viajar en transporte público.

 

Si ya has elegido el tipo de bozal ideal para tu amigo canino, es hora de comenzar a trabajar en la desensibilización, un término que se refiere tanto a la pérdida de miedo hacia el accesorio, como al proceso de relación del objeto con actividades positivas, como pueden ser paseos, recompensas, juegos...

 

Deberás tener mucha paciencia, ya que al principio los perros se mostrarán un poco inquietos y desconfiados, pero con actividades que estimulen la parte cognitiva y ocupacional se lograrán excelentes resultados. A continuación te recomendamos los siguientes pasos para lograr una óptima positivización del bozal:

 

1. Colocaremos las chuches caninas en el suelo y, junto con estos premios, su accesorio de seguridad. De esta forma, se irá familiarizando y asociándolo con experiencias positivas. Posteriormente cogeremos el bozal y brindaremos premios al perros simplemente por acercarse a olisquearlo o por mantenerse cerca del objeto.

 

2. El segundo paso es intentar colocar el accesorio. Este proceso debe realizarse de forma progresiva: Colocaremos parcialmente el protector, ofreciéndole premios por los pequeños agujeros del mismo, esto te permitirá aumentar la confianza del perro hacia el bozal y que sea él el que se acerque por decisión propia.

 

3. Para continuar con el proceso, y cuando el animal se encuentre relajado en el punto anterior, podrás colocar el bozal sin llegar a cerrarlo. En este paso debemos premiarle por tolerar dicha situación, y tras varias repeticiones, iremos aumentando el tiempo progresivamente, hasta que en pocos días consigamos que mantenga un tiempo el hocico dentro del accesorio.

 

4. Por último ¡tendremos que cerrar el bozal! En las primeras repeticiones solamente lo mantendremos cerrado segundos, premiando al animal por ello y aumentando progresivamente el tiempo de exposición. 

 

Después de estos pasos, si los hemos llevado a cabo de una forma progresiva, nuestro compañero canino habrá recibido suficientes estímulos para adaptarse al bozal ¡Así que ya estará preparado para realizar el primer paseo con el protector! Durante los primeros días, será muy importante que sigas premiando al animal al otro lado del bozal, de forma que los recorridos urbanos sean agradables aunque lleve el accesorio.