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La Familia Crece

Ha llegado, al fin, una nueva personita a nuestra vida y debemos reeducarnos, acostumbrarnos a una vida en común diferente. También con nuestro perro. Es muy importante ir preparándolo para el cambio que se avecina, ya que la llegada de un bebé conlleva modificaciones en la rutina a las que tendremos que adaptarnos.

 

No es una tarea fácil, pero es perfectamente posible compaginar los cuidados del bebé con los de nuestro perro, y también que disfruten de una vida juntos.

 

Es lógico que atravesemos una etapa de incertidumbre y que surjan algunos miedos, pero con sentido común a la hora de relacionarlos, no debe suceder nada. Existen miles de ejemplos de familias que tienen varios animales con una o incluso dos o tres criaturas pequeñas. Perros y bebés juntos es posible. 

 

Si la familia va a pasar un tiempo fuera del hogar (hospital, papeleo...) será importante no dejar sólo al animal; si por cualquier circunstancia no podéis estar el tiempo suficiente con él, dejadlo con algún familiar o persona conocida durante esas fechas.

 

Si es posible, antes de que llegue el bebé a casa, llevad alguna toalla o manta con el olor de la criatura; acariciad al perro y dadle premios mientras se la mostráis y él la huele con toda la tranquilidad del mundo.

 

Es aconsejable llevar unos días antes al animal al veterinario, así podrá hacerle un chequeo y limarle un poco las uñas, evitando de esta forma que pueda arañar al bebé si, por accidente, le tocara con las patas.

 

Debemos asegurarnos de que nuestro perro no muestre ningún comportamiento agresivo hacia las personas y de que no haya presentado ningún comportamiento predatorio. Si la respuesta es que sí, lo mejor es acudir lo antes posible a un profesional de la educación canina para fijar un plan de trabajo (si este es tu caso, no dudes en ponerte en contacto con nosotras). 

 

Aunque puedan darse situaciones en las que prestemos solamente atención al bebé (cambio de ropa, aseo, comidas, etc), es necesario que no nos olvidemos de prestar atención a nuestro perro, que es, sencillamente, un miembro más de nuestra familia.

 

Conviene también que las visitas que vengan a casa sigan atendiendo al animal, jugando con él, saliendo a dar un paseo, hablándole. Que no se le traslade a un segundo plano.

 

 

En el primer contacto perro-bebé es importante actuar de la forma más relajada posible para evitar transmitir excitación a nuestro perro. Jamás debemos castigarle por querer investigar a la criatura, ya que podría asociar su presencia como algo negativo.

 

Si vuestro perro se acerca al bebé y lo huele de forma calmada, debemos premiarle con caricias y palabras suaves. Si las cosas han ido bien, es preferible no alargar en exceso el primer contacto. No debemos forzar la interacción entre el perro y el bebé, sino que el proceso debe ser gradual; incluso si el perro no quiere saludarlo u olerlo no debemos obligarlo, es muy importante que este vaya cuando quiera.

 

Como veis, debemos potenciar técnicas naturales y positivas para que el perro y el bebé se vayan conociendo poquito a poco e interaccionando. Que se acostumbren a los olores, a su rostro, su presencia... Siempre bajo nuestra vigilancia, ya que los bebés pueden realizar sonidos que asusten al animal y provoquen comportamientos inesperados en el perro. 

 

 

La vida conjunta de perros y bebés es más fácil de lo que parece, y en cuanto nos adaptamos a las nuevas rutinas, la convivencia es enriquecedora y fascinante.