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Consejos para una mudanza con perro

Las mudanzas representan un pequeño drama para el ser humano. Implican desorden, preocupaciones, imprevistos, toda una serie de vicisitudes que generan a menudo cierta angustia.

 

Los perros no son ajenos a esta situación. La ruptura de sus hábitos cotidianos puede influir de modo negativo en su estado emocional.

 

¿Cómo evitar el estrés canino en estas circunstancias?

 

Los instantes previos

 

Los momentos anteriores al traslado, el embalaje de cajas o la entrada y salida descontrolada en el domicilio, puede provocarles cierta inquietud. Por eso conviene que se sigan sus rutinas habituales y que sus objetos íntimos, la cama, el comedero o sus juguetes, sean los últimos en ser embalados para que no se sientan fuera de su zona de bienestar. 

 

Si tienes la posibilidad, llévale a la nueva vivienda días antes, en periodos cortos de tiempo; de esa forma, irá acostumbrándose de forma positiva al que será su nuevo hogar.

 

La nueva vivienda

 

La privación que se hace al animal de su espacio tradicional implica nuevos olores, ruidos extraños, rincones y salas que deben ir explorando poco a poco. Enséñale la nueva casa y sus alrededores de forma progresiva, sin agobiarlo, de forma que se familiarice con el entorno y haga buenas amistades con su vecindario. 

 

Implementa programas de enriquecimiento ambiental, ya que esto le ayudará a reducir el estrés y a gestionar sus emociones. 

 

Adaptación

 

El estrés canino también puede llegar en el período de adaptación. Cuando os hayáis instalado definitivamente en la vivienda, debes evitarle el enojoso proceso de instalación, el hecho de que entre gente nueva, personal de instalaciones que hace ruidos inesperados... puede alterar la sensación de seguridad del perro. Mientras, puedes dejarlo en casa de un familiar o una persona conocida para él.

 

A su llegada al nuevo domicilio, procura seguir las mismas rutinas, los paseos diarios, la alimentación de costumbre etc. También es conveniente que no limpies su cama durante unos días para que se sienta identificado con su olor y el lugar de descanso habitual.

 

Las mudanzas son una de esas cosas terribles que nos suceden al menos una vez en la vida. A los perros también. No olvides hacerles el proceso más fácil.